Usos y costumbres del regatista previos y durante las competiciones

    Por Samuel Díaz, licenciado en Educación Física, entrenador/ preparador físico especializado en vela

En la preparación de los diferentes aspectos en los que trabajamos para intentar optimizar el rendimiento durante la competición, se encuentra lo que podemos denominar como usos, costumbres e incluso manías y supersticiones que tienen los regatistas a la hora de competir.

     Son aspectos que pueden incidir en muchos vértices de nuestro comportamiento  deportivo antes y durante la competición. Hablamos de cuestiones como, ¿entreno o no justo el día antes de la primera regata? ¿Hago algo de ejercicio, calentamiento, activación justo antes de salir a la regata, en tierra o en el agua?, ¿qué hago después?, ¿qué me llevo exactamente a la zódiac para comer, beber?, ¿qué ropa me pongo hoy que es el día clave?, ¿me comunico igual que hago siempre con mis amigos y familia por el teléfono como hago siempre o es mejor aislarme?… 

Joel Rodríguez, últimos ajustes en la vela antes de la regata.

    Cada una de esas preguntas podría tener múltiples respuestas, argumentos, ejemplos, etc., que darían para un artículo muy largo, pero sí te diré una cosa, no hay fórmulas secretas, ni pautas mágicas. La respuesta a estas y a muchas otras preguntas relacionadas, la da el trabajo día a día y prolongado en el tiempo, que aportará la experiencia necesaria para elegir formas correctas de afrontarlas y contextualizarlas según las características del deportista y de las circunstancias y entorno que rodea a la competición.

    En mi opinión, la labor del Entrenador/Preparador es aportar conocimientos, ir abriendo campos de posibilidades de elección de unas u otras pautas en base a datos y experiencia, especialmente a los más jóvenes. Y tener muy claro que lo que a unos puede funcionarles, a otros puede no hacerlo e incluso perjudicarles y minarles en su confianza, y en esto juega un papel relevante la del talento como Entrenador/Preparador para detectarlo, en base a una alta comunicación con el deportista, análisis acertados, flexibilidad y también, de consenso con el regatista, que a su vez debe reconocer y trabajar lo que se le propone reconociendo, en base a ese trabajo, lo más enriquecedor y positivo en su rendimiento.

   Por poner ejemplos que he vivido con los diferentes equipos y deportistas, los hay que gustan de salir a navegar el día previo a la competición, y otros que prefieren desconectar por completo del barco. Algunos gustan de levantarse muy temprano y hacer un rato de trote, bicicleta o como decimos nosotros “paseíto por el gym”. Otros prefieren estirar un poquito la cama, tomarse un café ojeando el parte y charlando un rato con sus compañeros y calentar en el barco, de camino al campo de regatas. Cualquiera de los dos tendrá sus propios argumentos, pero la convicción en los mismos debe llegar por el trabajo y el ensayo-error previo durante diferentes, diversas y numerosas competiciones previas. 

   Los/las he visto manejar la tensión en los previos a ir al club haciéndose las bolas de masa de dátiles con frutos secos para la zódiac o barriendo bien la habitación mientras escucha su música como forma de relajarse, o preparando la licra nada más llegar de la regata para que esté lista al día siguiente porque es “la que le da suerte”, o dando “paseos toqueteando algunas máquinas” en el gym en las tardes previas. Los/las hay dispuestos/as a ponerse en procedimiento de salida de regata desde que abren los ojos al despertar…y las/los hay que podrían lanzar una daga afilada al que se atreva a despertarlo/a antes de tiempo. 

Martina Reino, en el varadero del RCNGC.

     Ninguna de estas pautas que vamos explorando o afianzando por separado son la clave, ni el santo santórum de ningún rendimiento. Sin embargo, todas sumadas, sí que pueden crear un clima concreto que puede favorecerlo, o al contrario, perjudicarlo. A menudo he visto regatistas rendir por debajo de su nivel por circunstancias, climas, ambientes en el equipo que no son nada propicios, y en eso la labor de los entrenadores es muy importante. También decir, que si los recursos son escasos o paupérrimos, se complica mucho todo.

       Así, en mi opinión, debemos encontrar una línea de actuación en estos diferentes parámetros, sencilla, eficaz, de fácil cumplimiento, con diferentes alternativas que se puedan adaptar a diversas circunstancias, y lo más interesante, conseguir que los procesos y soluciones terminen saliendo del propio deportista, que sin duda consultará y se apoyará en aquellos entrenadores que tenga en estima y consideren que dominan la materia, para contrastarlos. 

      Cuando se logra esto, se puede crear un terreno propicio, y aumentaremos  la confianza del regatista, para poner en práctica la preparación y horas de entreno acumuladas previas a la competición, pudiendo aplicar el talento para rendir en el sitio y momento adecuado, desde la primera a la última regata.

     A menudo bromeamos en el Equipo, situando alguna circunstancia puntual, de todas estas pautas que se salen de lo habitual en alguna regata, como clave de algún extraordinario rendimiento. Así, el café tomado en una nueva cafetería, puede convertirse por arte de magia en lo esencial del primerazo que se hizo en la primera regata del día. O no cabrá duda, de que el reloj prestado,  me ha puesto de los primeros en la flota en las dos salidas del día. O aquél nuevo ejercicio que hice el día anterior, que me ha permitido colgarme como una bestia y ser de los más rápidos de la flota. Sin duda, parodiamos esos secretos, claves, sustancias mágicas, que de cuando en cuando surgen como modas, descontextualizadas y sin base ninguna. 

Joaquín Blanco, en competición.

    Ahora, después de esta lectura,  ¿sabes cuál es, según lo que he podido ver en diferentes deportistas de extraordinario talento competitivo, la principal cualidad respecto al rendimiento en competición?…no depender demasiado de nada de todo esto, y tener siempre una gran capacidad de adaptación. Recuerda, casi todos los/las deportistas duermen poco la noche previa a la competición, visitan el baño con mucha frecuencia antes de salir el agua, y notan algunas zonas del cuerpo más rígidas de los habitual. Además, que todo esté en su sitio y como a uno le gustaría…no ocurre nunca. Todo es parte del juego. Desarrolla capacidad de adaptación, minimiza lo que te contraría y amplifica lo que te favorece, y habrás desarrollado tu mejor herramienta, tu principal uso y costumbre. 

 

(Pie de la foto superior: Samuel Díaz, primero por la derecha, junto a José Guerra (centro) y Daniel Llaca, regatistas de vela adaptada).

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