Oliver Bravo de Laguna: "Gobernar el Optimist fue la libertad"

El regatista grancanario Oliver Bravo de Laguna (Las Palmas de Gran Canaria, 1976) acaba de ganar el Grand Prix d’Italie Mini 6.50,  junto a su compañero Andrea Fornaro.  Antes, en marzo, ambos lograron el oro en la regata Archipiélago 6.5,  también en Italia. Otros hitos recientes de la extensa carrera deportiva del regatista canario son  los triunfos de la temporada pasada a la caña (compartida con Gustavo del Castillo) del bote Tomás Morales, y su papel de entrenador olímpico con Joaquín Blanco en los Juegos de Río 2016. Oliver empezó su historia deportiva en la escuela de vela Joaquín Blanco Torrent de Puerto Rico. En esta entrevista habla de sus inicios y de lo que sintió la primera vez que pudo gobernar un Optimist.

-¿Procedes de una familia de navegantes? ¿hay antecedentes en tu familia?

-Mi padre navegada desde joven en windsurfing en Las Canteras, después también estuvo vinculado al piragüismo en el RCNGC y también salió en algún balandro. No conozco ningún otro antecedente en mi familia

-¿Cómo empiezas a navegar?¿en qué escuela aprendiste?

-Cuando yo era pequeño mi madre me me mandaba campamentos y estaba el de la escuela de Puerto Rico. La primera vez fui con 7 años; la segunda ya con 12,  y me gustó mucho. Una madre de un regatista conocido le dijo a mi padre que se me daba bien y que me dedicara a esto. De todas maneras, yo lo tenía claro.

Oliver Bravo de Laguna.

El día que regresé a casa tras acabar el cursillo, fui al club (RCNGC),  y allí me encontré con Pedro Medina, que tenía un Optimist: se lo alquilé por 225 pesetas por una hora y poco. Allí empecé.

-¿Qué entrenadores recuerdas de aquel entonces?

-A Daniel Alday, en Puerto Rico. Luego mi primera entrenadora en el club fue Rosa Padrón, con la que estuve mucho tiempo.  Más adelante vinieron los demás.

-¿La afición te viene de siempre o te surgió poco a poco?

-Lo que más me gustaba era competir; era un gancho. Y luego me encantaba el mar y el reto de dominar el Optimist, que era una cosa increíble.

-¿Cómo te fue en la clase Optimist?

-Luis Hernádez Bento, Castor Martínez y yo nos repartíamos los trofeo en el grupo B. Luego cuando pasé al A y ya fui al primer clasificatorio para el de España; siempre estaba delante, clasificado en el equipo canario para los nacionales.

-¿Despuntaste o te gustaron otras clases?

Navegué en Europa … conseguí títulos nacionales  e internacionales, en Laser, en 470 … En 49er estuve en el equipo preolímpico para Sidney,

-¿Qué es lo más importante para convertirse en un buen navegante a vela?

-Humildad, respeto y trabajo. Si uno quiere ser bueno en algo, lo que tiene que hacer es trabajar y machacarse, y meter la pata muchas veces para no volverla a meter. Tu mejor profesor son tus errores, si sabes analizarlos y eres humilde.Y luego la pasión que te mueve.

-¿Has navegado por muchos mares, qué destaca de nuestros campos de regatas?

-He navegado bastante por el hemisferio Norte, en el Sur solo ahora en los Juegos Olímpicos de Río. Para mí, tenemos uno de los mejores campos de regata, aunque el muelle comercial cada vez se lo come más.

Tenemos viento limpio y a media que vas saliendo de la bahía aumentan kas olas.. Puedes tener las condiciones meteorológicas que tu quiereas: si quieres más viento te vas más cerca de La Laja; si quiere menos, te vienes más arriba. Para mí es maravilloso poder vivir aquí en Gran Canaria y haber podido aprender a navegar en la escuela de Puerto Rico, porque es la cuna de los excelentes regatistas que tiene la isla. Las Islas Canarias en general produce una calidad de regatistas que envidian en el resto del mundo

-Lo mismo tripula un bote de vela latina (ganador por cierto), que va a los Juegos Olímpicos como entrenador, que gana una Mini 650, la antesala de la Mini Transat, ¿el gran objetivo es la Mini Transat?  

-Yo soy muy competitivo. Lo que me gusta es ganar, sacar partido a lo que las reglas te permiten y poder disfrutar de ello. Para poder ganar hay que perder. Se pierde muchas más veces de las que se gana. Lo importante es no hundirse cuando se pierde, y no crecerse cuando se gana; sino saborear el triunfo porque ha costado. Sobre todo reconocer que el éxito es siempre colectivo, necesitas medios de comuncación, familia, amigos, tripulantes, sin el equipo no se hace nada.

-¿Mini Transat?

-Ahora mismo el gran objetivo es disfrutar de mi familia. A nivel deportivo sí, me gustaría culminar el proyecto de la Mini Transat, lo que pasa, como todo,  es que económicamente es bastante costoso.

Todo depende de los medios, sigo intentando aportar mi granito de arena a la gente que llama para hacer regatas,

-¿Si consiguiera el dinero necesario, participaría en la edición de este año, la que pasa por Las Palmas de Gran Canaria?

-La edición de este año ya no puede ser. Hay que trabajar ya para la edición de 2019, porque para poder hacer esa regata Mini Transat hay que hacer una calificación de mil millas, hay que acumular unas millas; esta regata, al ser oceánica,  requiere una preparación de al menos año y medio. Estoy trabajando desde ya, a ver si consigo esos medios económicos y desde finales de este año, cuando acabe la Mini Transat, poder adquirir un barco y prepararlo lo mejor posible para poder acabarla.

Hay tres regatas en sí: primero, la economía; la segunda es estar en Francia para poder hacer la salida, y la tercera es acabarla; y ya si la ganas, ya es la leche. Yo la defino así, son tres regatas en una , cuatro casi.

-¿Qué aconsejas a un niño que tiene ahora mismo su primer contacto en la escuela de Puerto Rico y sueña con navegar?

-Uno de los atractivos que tenía navegar en Optimist para mí era que yo hacía lo que quería con el barco. Si quería  ir para un sitio, iba yo, nadie conducía , yo dominaba donde quería ir y eso para mí era la libertad.

El consejo a un niño es recordarle que tenemos la suerte de tener un buen clima, un mar superbonito donde poder navegar, y que lo único que tiene que hacer es tener paciencia y saber cómo disfrutar del barco, haciendo caso a sus entrenadores, la pasión por competir ya surgirá. Lo más importante es saber navegar, que el día que quieran puedan alquilar un barco y salir a navegar. Que disfrute del mar: la gente que vive tierra adentro o está rodeda de nieve y mal tiempo, no tiene esa oportunidad.

 

 

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